2020/18

Coronablogus 15

People have been writing in saying that with the restrictions easing and the return to pre-lockdown routines it is impossible for them to join the daily afternoon practice.

So today, Sunday, will be the last of these sessions. I am waiting to hear from several friends their suggestions as to how to carry on, perhaps not on a daily basis, but with some sort of regularity. For me it has been amazing to do the practice every day with Denys and Uma and to feel part of a wide network of kalyana mitr, (the Buddhist term for good friends on the path). Many have told me how they have been supported by the energy generated by the collective practice and do not want to lose the precious sense of connection established during these past two months.

It’s time to move on with, hopefully, the lessons learned on so many levels.

One that stands out for me is the general unpreparedness. People who have lost loved ones are left not knowing how to deal with their grief. Burnout and post traumatic stress are prevalent among our health professionals who have done brilliant work but at great cost to their well being.

Curiously, before the pandemia, the aim of the various organizations I am involved with was to get people – both the general public as well as health professionals – to begin confronting the issues surrounding death and dying. Thanks to the virus these issues are now at the forefront of many people’s minds. In a way the proximity to mortality on a global level, nurtured during this period by the constant stream of information and statistics has awakened the sense of shared vulnerability and also responsibility.

 I feel, like many others I am sure, that the opportunity is here for real changes. All the problems we face and their potential solutions are interconnected-social, economic, ecological and naturally medical. To go forward with courage and not backwards in a desperate scramble to maintain the status quo that benefited a select few we need to rethink our basic values and priorities. This, I am convinced involves a revolution of the heart and a new spirituality that reflects the interconnectedness that has become obvious from the pandemia. This is what we can all contribute to.

Coronablogus15

He ido recibiendo mensajes de amig@s diciendo que con la reducción de las restricciones y el regreso a las rutinas previas al confinamiento, es imposible para ell@s unirse a la práctica diaria de la tarde.

Así que hoy domingo será la última de estas sesiones. Estoy esperando escuchar de varios amigos sus sugerencias sobre cómo continuar, tal vez no a diario, sino con algún tipo de regularidad. Para mí ha sido increíble practicar todos los días con Denys y Uma y sentirme parte de una amplia red de kalyana mitr (el término budista para buen@s compañer@s en el camino). Muchos me han contado cómo han sido respaldados por la energía generada por la práctica colectiva y no quieren perder la preciosa conexión establecida durante estos últimos dos meses.

Es la hora de seguir adelante, ójala con las lecciones aprendidas en muchos niveles.

Uno que se destaca para mí es la falta de preparación general. Las personas que han perdido a sus seres queridos se quedan sin saber cómo tratar con su dolor. El agotamiento y el estrés postraumático son frecuentes entre nuestros profesionales de la salud que han realizado un trabajo brillante pero a un gran costo para su bienestar.

Curiosamente, antes de la pandemia, el objetivo de las diversas organizaciones en las que estoy involucrado era lograr que las personas, tanto el público en general como los profesionales de la salud, comiencen a enfrentar su mortalidad y los problemas relacionados con la muerte y la muerte. Gracias al virus, estos temas ya están en el enfoque de muchas personas. En cierto modo, la proximidad a la mortalidad a nivel mundial, alimentada durante este período por el flujo constante de información y estadísticas, ha despertado la sensación de vulnerabilidad compartida, y también la responsabilidad.

Como muchos otros siento que la oportunidad está aquí para cambios reales. Todos los problemas que enfrentamos y sus soluciones potenciales están interconectados: sociales, económicos, ecológicos y naturalmente médicos. Para avanzar con coraje y no regresar hacia atrás en una lucha desesperada por mantener el status quo que beneficiaba a unos pocos seleccionados, necesitamos repensar nuestros valores y prioridades básicos. Estoy convencido de que esto implica una revolución del corazón y una nueva espiritualidad que refleja la interconexión que se ha vuelto evidente en la pandemia. Esto es a lo que todos podemos contribuir.

Pd. La página de cursos/ workshops tiene el anuncio del 3 cursos que voy a hacer con Dra. Mar Lopez el 31 de Mayo.